4. Arrancamos

Este fin de semana arranca la temporada 2015/2016 de la liga española de baloncesto o Liga ACB[1]. Como socio del Joventut de Badalona, se supone que tendría que mirar esta temporada con recelo, porque, a priori, la plantilla está un peldaño por debajo en cuanto a calidad, experiencia, defensa y capacidad reboteadora que la de la temporada anterior. Y es muy probable que así sea.

Repasemos, pues, las bajas del conjunto verdinegro para esta nueva temporada que justo ahora comienza: Álex Suárez, que demostrando muy poquito, ha puesto rumbo a Madrid y, en forma de cesión, a Bilbao; Sitapha Savané, que vuelve a la que fue su casa porque, según él, era imprescindible disputar la competición europea para la que nos clasificamos el año pasado[2] si queríamos que renovara con nosotros; Clevin Hannah, que fue una de las revelaciones del año pasado y que ha fichado también por Dominion Bilbao Basket (cada año parecemos más el filial de los vascos, que ya no sólo los clubes de fútbol se alimentan sistemáticamente de nuestros jugadores: Raül[3] López, Álex Mumbrú, Suárez, Hannah, Sito Alonso en el banquillo…); Tariq Kirksay, que ya ha dado lo mejor de sí mismo en una cancha de baloncesto y no ha sido renovado; y Álex Barrera, que pone rumbo a Manresa, de momento, porque no ha conseguido hacerse con un puesto en la plantilla después de varios años y oportunidades recibidas y no aprovechadas.

Todas estas bajas se suplen con Albert Sàbat, un base treintañero prácticamente debutante, artífice de cuatro ascensos a la ACB, pero que nunca ha gozado de continuidad en la máxima categoría del baloncesto español desde que debutara en aquel lejano Casademont Girona. Junto al veterano Mallet, formará una pareja de bases (con el hipotético refuerzo, quizá, de Agustí Sans, si es necesario por lesiones o bajo rendimiento) que, si bien puede ametrallar al rival desde el perímetro, presenta no pocas dudas en cuanto a rendimiento defensivo y capacidad de dirección; Ousmane Drame, un joven guineano recién salido de la exótica universidad americana de Quinnipac, Connecticut, cuya primera experiencia como profesional será la badalonesa, así que las dudas sobre su rendimiento parecen estar también justificadas (de hecho, una vez que ya lo tenemos aquí y vistos algunos de los minutos que ha disputado en pretemporada, parece bastante blandito[4]  y que no se entera demasiado de lo que va la película en el mundo de los mayores); Brandon Paul, un escolta sobre quien se supone que debe recaer el peso anotador del perímetro, pero cuya única experiencia, poco exitosa, se limita a unos pocos meses en la liga rusa antes de ser cortado, y que se ganaba la vida, hasta ahora, en la NBDL, la liga de desarrollo estadounidense; por último, y aunque ya formaban parte del club la temporada pasada, hay que contar como novedades a Alberto Abalde, nueva joya de la cantera y futuro fichaje (¿el año que viene?) de alguno de los equipos punteros/futboleros, que este año contará con ficha del primer equipo, y a Zoran Nikolic, que alternará minutos con el Prat y la Penya.



Plantilla del Fiatc Joventut de Badalona 2015/2016. Fuente: penya.com

Visto lo visto, parece justificado el recelo, y más si tenemos en cuenta que este año, sí o sí, habrá por lo menos un ascenso, el del Ourense[5]  (o dos o tres dependiendo de los que se lo ganen esta temporada en LEB), así que, si pinchamos, no disfrutaremos de la bula con que contaron, años atrás, Valladolid (en innumerables ocasiones), Manresa, San Sebastián, Fuenlabrada o Estudiantes, y no podremos eludir el descenso a la LEB, que sería un grave problema añadido a la delicada situación económica de un club que lleva unos años coqueteando con la desaparición.

Sin embargo, ser de la Penya es ser diferente al resto, es un estilo o filosofía de vida, en palabras del maestro Obradovic, y me resisto a creer que no lograremos el objetivo principal, y único, diría yo, que es la permanencia (como lo era la temporada anterior y como lo viene siendo desde que nos pillamos los dedos con el ladrillo). Pero para ello, como para todo en esta vida, hay que tener los pies en el suelo y saber quiénes somos, de dónde venimos y dónde estamos: lo de la temporada anterior hay que considerarlo un accidente, un regalo, algo excepcional y maravilloso que difícilmente se repetirá este año —a los desmemoriados les recuerdo que conseguimos el séptimo puesto final con 19 victorias, empatados con el poderoso Baskonia, y a sólo un triunfo de los quinto y cuarto clasificados, Valencia y Bilbao respectivamente; además, jugamos la Copa del Rey, competición en la que eliminamos al Gran Canaria, el anfitrión y favorito en la eliminatoria, y nos plantamos en semifinales; además, nos ganamos la clasificación para jugar competición europea al clasificarnos para disputar las eliminatorias por el título, aunque hemos tenido que renunciar, con buen criterio, por los motivos económicos ya mencionados con anterioridad; y por si esto fuera poco, ganamos en liga regular al Barça en su cancha, en Madrid nos robaron (igual que ante Valencia en Badalona) y batimos a Unicaja, CAI Zaragoza (dos veces), Bilbao y Baskonia, entre otros—, y cuanto antes seamos conscientes de ello, mejor nos irá la temporada.

En realidad, es muy probable que el nivel real del equipo el año pasado (y lo mismo vale para éste que comienza) fuese el mostrado en la segunda vuelta, en la que sólo ganamos seis partidos (frente a los trece de la primera; números de descenso otros años, sí), pero ¿qué importa? Nosotros somos un club de cantera[6]  (y hasta ésta peligra, pues se ha tenido que poner en marcha una campaña de micromecenazgo para poder seguir formando a los chavales que luego nutren al resto de clubs y a la exitosa selección española de baloncesto[7] -que digo yo, ¿y no le tendríamos que exigir el pago de una cuota anual a la ACB y la FEB? Al fin y al cabo, ellos son los que se benefician al final del “modelo Penya”, y si éste finalmente desaparece… mal asunto para el baloncesto español), no tenemos las arcas del fútbol a nuestra disposición, ni un gran banco detrás, ni siquiera ayudas institucionales, ni todo ello a la vez. Nosotros somos la Penya, y de nuestro modelo vivimos y, si tiene que ser así, de nuestro modelo moriremos. Es esto lo que nos hace caminar con la cabeza bien alta, en la victoria y en la derrota, y es esto lo que nos diferencia del resto y nos hace únicos, y es esto por lo que somos imitados y envidiados.

No debemos olvidar, y con esto me voy despidiendo, ese algo que tenemos y que no se compra con dinero que hace que cada año, pese a ser uno de los presupuestos más bajos de la categoría (porque el dinero destinado a la primera plantilla debe de ser de poco más de un millón de euros, una ridiculez; el resto se destina a pagar la deuda que nosotros sí pagamos), acabemos muy por encima de donde se supone que deberíamos estar. Y pongo un ejemplo comparativo: el divino UCAM Murcia lleva temporadas metiéndole billetes y nombres a su plantilla, y no hay manera de que se metan en la Copa ni en las eliminatorias por el título, y eso que siempre que les ganamos, pues habitualmente lo hacemos, hay que leer en ciertos foros que los de Badalona somos una banda. Si a ese algo especial le unimos que seguimos con el mismo entrenador y la base del año pasado, estoy casi seguro de que, pese a todos los miedos iniciales (los mismos miedos de cada año), a final de año estaremos satisfechos con nuestra temporada y muy por encima de donde nos sitúan ahora (y por un módico precio).

Este sábado, a las 20:45 h., primera batalla en el Pavelló Olímpic de Badalona. Yo no me la pienso perder.

Som-hi Penya!


[1] Me resisto a darle publicidad a ese patrocinador que da nombre a la liga y que va castigando sistemáticamente nuestros bolsillos con la connivencia del Gobierno español.
[2] Pero lo imprescindible, amigo Taph, al margen de hacerle a usted feliz, es que el club pueda seguir compitiendo el mayor número de años posibles en la liga ACB. Ya se dice con buen criterio que las personas pasan y las instituciones quedan, así que le deseo la mayor de las suertes posibles allá en su isla, excepto en los partidos que juegue contra mi Penya, claro está.
[3] Entiendo que ahora que no juega en Madrid, habrá vuelto a incorporar la diéresis a su nombre (lo sé, soy malo).
[4] Parece increíble que haya llegado con el título de Mejor Defensor de su Conferencia bajo el brazo, pero ya se sabe que en las Américas buen defensorsignifica “saltarín taponeador”, lo cual no necesariamente implica ser buen defensor. Diría que en el último Eurobasket, salvando las distancias, hemos disfrutado de algún caso parecido…
[5] Otra chapuza marca ACB y van…
[6] Hasta 6 jugadores formados en la cantera formarán parte del equipo este año: Nacho Llovet, Albert Ventura, Sergi Vidal, Albert Miralles, Alberto Abalde y el vinculado Zoran Nikolic; a los que se pueden añadir circunstancialmente Agustí Sans, José Ignacio Nogués y otra perla como el jovencísimo Xabier López-Aróstegui.
[7] Por cierto, el 25% de los jugadores que se colgaron el oro en Lille tienen ADN verdinegro: Rudy Fernández, Pau Ribas y Guillem Vives.

Autor: Alfredópolis

Padre, por encima de todo. Filólogo de formación (Premio Extraordinario de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona) y editor de profesión. He publicado artículos, reseñas, críticas y relatos en diversas revistas literarias (todos ellos disponibles en este blog).

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